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El chef que sabe qué hay en tu refrigerador

Cualquier chat te da recetas. Ninguno sabe que se te está muriendo el cilantro y que ya no quedan huevos. La diferencia no es el modelo: es que aquí el inventario vive en un archivo que el chef escribe, corrige y mantiene cierto durante semanas.

La ficha

Necesitas una carpeta en tu computadora, Claude Code o Cowork —o Codex, si es lo que usas—, y un teléfono con cámara. Nada más: ni terminal, ni repositorio, ni programar.

Dos cosas que conviene saber desde ahora, no en la semana dos. Esto funciona en una casa donde una persona reporta lo que consume: si tres personas asaltan el refrigerador sin decir nada, no hay sistema que lo vea. Y no corre solo mientras no estás: si programas una tarea que toca tus archivos, corre en tu computadora y solo si está encendida.

Aquí la memoria son archivos de texto que puedes abrir y corregir con el pulgar. Si lo que buscas son las herramientas que le dan memoria automática a Claude Code, eso vive en la guía de memoria infinita.

9 seccionesun prompt maestroClaude y Codexsin códigosin repositorioverificado el 10 de septiembre de 2026

01 · por qué

Una conversación no puede llevar un inventario

La escena la conoce cualquiera que lo haya intentado. Abres un chat, escribes «tengo pollo y arroz, qué cocino», y te devuelve una receta preciosa con once ingredientes: nueve de ellos no los tienes. Pides otra. Te da una con ocho, y te faltan cinco. A la tercera cierras la pestaña y te haces un sándwich.

El problema no es la receta. El problema es que está adivinando, y lo va a seguir adivinando mañana, porque mañana empieza en blanco otra vez. Le puedes escribir una lista perfecta de lo que hay en tu cocina y la va a usar maravillosamente bien durante esa conversación. Cierras la ventana y se acabó.

Lo que hace un chat normal

Le dices qué tienes. Te propone. Mañana vuelves a escribir lo mismo, porque no quedó nada. Y cuando se equivoca no hay dónde corregirlo: la corrección también se olvida.

Lo que hace un chef con archivo

Lee un archivo antes de abrir la boca. Escribe en él cuando compras y cuando cocinas. Si se equivoca, abres el archivo y le corriges el renglón. Y mañana arranca donde se quedó.

La tesis

Lo que recuerda no es Claude, son tus archivos

Cada conversación empieza vacía. Lo primero que hace el chef es leer tu carpeta, y por eso parece que se acuerda. No se acuerda: lee.

Eso tiene dos consecuencias que conviene tener claras desde el principio. Si borras la carpeta, pierdes al chef. Y si el chef se equivoca, lo arreglas editando un archivo a mano, sin rogarle a nadie y sin volver a explicarle tu cocina.

El momento en que un chef falso se cae

Vale la pena nombrarlo antes de armar nada, porque es el único evento que mata este tipo de sistema, y no es el aburrimiento:

El chef propone un omelette. Caminas al refrigerador. No hay huevos.
  • No te costó cinco minutos: te costó la creencia. Un solo contraejemplo refuta la promesa completa de «sabe qué tengo».
  • Y el error siempre va en la misma dirección. Un inventario que nadie corrige solo puede sobrar, nunca faltar: el archivo dice que tienes cosas que ya te comiste.
  • Todo lo que viene después en esta página existe para que ese momento sea raro y, cuando pase, cueste diez segundos en vez de la confianza.

Lo que vas a aprender de paso

Qué pasa cuando la IA lleva los libros

En la mayoría de las guías, Claude lee tus datos: tu correo, tu calendario, tus números. Aquí los escribe, y tiene que mantenerlos ciertos durante semanas, contra una cocina que cambia todos los días y que él no puede ver.

Esa es la parte que de verdad se aprende: cómo se le da a un agente un registro de cosas físicas que no tiene enfrente, cómo se distingue lo que vio de lo que supuso, y qué se hace cuando el archivo y el mundo dejan de coincidir. Sirve para tu despensa, y después sirve para cualquier otra cosa que quieras llevar contada.

02 · cómo funciona

El circuito de un día

Todo el sistema son cuatro movimientos, y ninguno te quita más de diez segundos. Conviene verlos completos antes de armar nada, porque cuando entiendes el circuito, el prompt de más abajo se lee como un resumen en vez de un muro.

1

Llegas del súper y le tomas una foto a la bolsa

Escribes «compré» y le avientas una o dos fotos. El chef lee lo que se ve, lo agrega a tu despensa con una fecha estimada de cuándo se muere cada cosa, y te pregunta de una sola vez lo que no pudo distinguir.

No te pide un inventario. No te pide que ordenes la cocina. Lee la bolsa.

2

A las siete de la noche escribes una palabra

«Qué cocino». El chef lee el archivo, revisa primero qué cacharros tienes de verdad, después qué se está muriendo, y te da tres opciones con los minutos de cada una.

No adivina: lee. Y lo que te propone sale de lo que ya está en tu cocina, no de lo que estaría bonito cocinar.

3

El chef te hace una pregunta, y esa es la clave

Antes de proponerte algo que dependa de un renglón viejo, te lo dice en voz alta y te pregunta. Una sola pregunta, nunca dos.

Le contestas cuatro palabras mientras abres el refrigerador que ibas a abrir de todos modos, y con eso el archivo se corrige.

4

Cocinaste, y lo dices

«Ya cociné pasta con atún». Ahí sí descuenta, te dice qué te quitó y cuántos renglones quedaron. Después te pide la calificación en una línea: otra vez, estuvo bien, o no la repitas.

Eso último es lo que hace que en tres semanas te proponga cosas que de verdad te gustan, y que no vuelva a mencionar la sopa que odiaste.

Así vuelve una respuesta

> qué cocino

Tienes 20 minutos y un sartén. Tres opciones:

1. Pollo con cilantro y limón · 18 min · sartén
   Usa: 2 pechugas (mueren ~12 sep), el manojo de cilantro, limón.
   Te la pongo primero porque el cilantro no llega al viernes.

2. Arroz frito con huevo · 15 min · sartén
   Usa: arroz, 2 huevos, cebolla. No te falta nada.

3. Pasta con atún · 22 min · olla + sartén
   Te falta: una lata de atún.

Estoy asumiendo que todavía tienes el cilantro del 6 de septiembre.
Si ya se echó a perder, dime y te cambio el orden.

Se muere pronto: el cilantro (mañana) y la leche abierta (en 2 días).

Las dos líneas que cierran siempre

Fíjate en el final de esa respuesta. No es adorno: son dos líneas obligatorias que el prompt le exige poner cada vez que propone comida.

  • «Estoy asumiendo que…» — dice de qué renglones viejos se está colgando. Si no se está colgando de ninguno, dice que no está asumiendo nada.
  • «Se muere pronto…» — lo que se acaba en los próximos dos días. Es el renglón que convierte una sugerencia en una decisión.

Están escritas como huecos que se llenan, no como un buen consejo. Una instrucción en prosa del tipo «avisa cuando tengas dudas» se obedece dos turnos y se olvida al sexto; un formato de salida con un hueco marcado se llena siempre.

El punto que casi nadie ve

El mantenimiento no es una tarea aparte

La razón por la que casi todos los sistemas de este tipo se mueren en la semana tres no es el aburrimiento: es la culpa de mantenimiento. El lector sabe que su archivo está desactualizado, así que cada sesión abre con una deuda —«primero debería hacer el recuento»—, la deja para el fin de semana, y el fin de semana nunca llega.

Aquí el arreglo es el paso 3. La pregunta del chef ES el mantenimiento: el archivo se repara como efecto secundario de usarlo, no como una tarea que alguien tiene que acordarse de hacer. El recuento semanal sigue existiendo y sirve, pero es limpieza profunda opcional, no el latido.

La diferencia está en quién trabaja. Un recuento te pide que produzcas el dato: tú caminas, tú fotografías, tú reportas. La pregunta del chef invierte eso: el sistema genera la pregunta y tú contestas una palabra.

03 · los archivos

Una carpeta, cinco archivos de texto

Lo que tú haces es una carpeta y un texto pegado. Llámala como quieras: «mi-cocina» en el escritorio está bien. El resto de los archivos los crea el chef solo, en su primera conversación, y después los mantiene él.

Son archivos de texto plano, no una app y no una base de datos. Esa decisión es el corazón del diseño: tienes que poder abrirlos y corregirlos cuando el chef se equivoque. Y se va a equivocar.

CLAUDE.md

Qué guarda
Las reglas del chef. Es el prompt maestro de la sección 06. En Codex se llama AGENTS.md y es el mismo texto.
Quién escribe
Tú, una vez. Después no se toca.

despensa.md

Qué guarda
El inventario, en dos pisos: lo básico que no se descuenta solo, y lo que se muere con fecha.
Quién escribe
El chef. Tú lo corriges cuando haga falta.

bandeja.md

Qué guarda
Lo que le dictas desde la cocina, una línea por vez: «se acabó el queso, comí pasta».
Quién escribe
Tú. El chef la lee, la aplica y la vacía.

perfil.md

Qué guarda
Quién cocina: cuántos son, el equipo de verdad, el tiempo, el presupuesto, las alergias, lo que odias.
Quién escribe
Los dos. La plantilla está en la sección 06.

recetario.md

Qué guarda
Lo que ya cocinaste con su calificación, la lista de vetados, y lo que se acabó.
Quién escribe
El chef.

Hay también una carpeta «fotos» donde caen las fotos que le tomas a tu despensa. Cuando el chef ya leyó una, la mueve a «fotos/listas» para no volver a procesarla ni cargar con ella cada sesión.

Así se ve la despensa por dentro

No tienes que escribir esto ni copiarlo: lo escribe el chef. Vale la pena verlo porque la forma del archivo es la mitad del diseño.

despensa.md

# Despensa
Última revisión completa: 9 sep · Renglones: 7

## Fondo
- sal · hay
- aceite · hay
- arroz · se está acabando

## Lo que muere
- 4 huevos · muere ~25 sep · visto 9 sep
- 2 pechugas de pollo · muere ~12 sep · visto 9 sep
- 1 manojo de cilantro · muere ~13 sep · asumido desde 6 sep
- 1 L de leche abierto, ~media · muere ~11 sep · visto 9 sep

Los dos pisos, y por qué existen

Esta es la decisión que hace que el sistema aguante más de una semana, y es contraintuitiva:

Fondo

No se descuenta nunca solo

  • Sal, aceite, arroz, pasta, harina, especias, condimentos.
  • No llevan cantidad ni fecha. Llevan estado: hay, se está acabando, no hay.
  • Solo cambian si tú lo dices o en un recuento. El chef nunca les resta nada por su cuenta.

Lo que muere

Los protagonistas

  • Lo del refrigerador, la fruta, la verdura, lo abierto.
  • Llevan cantidad, fecha estimada de muerte y la marca de visto o asumido.
  • Es el único piso del que se trata el ranking: lo que se muere primero se cocina primero.

La línea de corte

¿La fecha de muerte de esto cambia lo que cenas hoy?

Si la respuesta es no, va al Fondo y se deja de contar. Todo el valor de un inventario está en lo perecedero: nadie necesita un agente para saber que tiene sal.

Llevar la cuenta exacta de los básicos es justo donde vive todo el trabajo y toda la deriva —es lo que se usa a diario en cantidades que nadie mide— y no compra nada a cambio. Contarlo todo no es más riguroso: es la forma más rápida de tener un archivo completo y mentiroso.

Renglones planos, nunca una tabla

Parece un detalle de formato y es lo contrario. Una tabla de markdown —esas de barras verticales— es la estructura más frágil que se le puede dar a un programa que va a reescribir el mismo archivo decenas de veces:

  • Una celda que contenga una barra vertical rompe el renglón completo, y no se ve: el archivo sigue pareciendo correcto.
  • El modelo «acomoda» las columnas por limpieza y reescribe los cuarenta renglones para alinear espacios. En una de esas reescrituras se pierde uno.
  • Y cuando se pierde, no hay dónde notarlo. No hay historial de versiones, no hay diff, no hay papelera. Simplemente ya no tienes jitomates y nadie te avisó.
  • En un teléfono, una tabla de barras es ilegible y no se puede editar. La mitad de las correcciones van a salir del teléfono.

Un renglón por cosa, campos separados por un punto medio, y la zona como encabezado. Se lee bien a simple vista, se edita un renglón sin tocar los demás, y no hay columnas que corromper.

El único chequeo que tienes

El contador de renglones del encabezado

Ese «Renglones: 7» de arriba es lo único que te protege de la pérdida silenciosa. El prompt le exige al chef que diga el conteo después de cada escritura, y que si el número no le cuadra con lo que esperaba, lo diga en vez de emparejarlo.

Es la diferencia entre «listo, actualicé tu despensa» y «listo: quedaron 7 renglones, uno menos que antes porque descontamos los huevos». La segunda la puedes auditar de un vistazo. La primera te pide fe.

Y la bandeja, que es la pieza rara

De los cinco archivos, bandeja.md es el único que escribes tú de forma rutinaria, y el único que se vacía. Existe por una razón muy concreta: cocinar pasa en la cocina, con el teléfono en una mano, y el chef vive en la computadora.

  • Dictas una frase y se agrega al final: «se acabó el queso, comí pasta, compré seis huevos».
  • Lo primero que hace el chef en cada sesión es leerla, aplicarla a los demás archivos y dejarla vacía.
  • Así el teléfono queda de solo escritura y tonto: no tiene que entender nada ni editar el inventario.

Cómo se dicta con una mano, y las dos trampas de poner la carpeta en algo sincronizado, está en la sección 07.

04 · lo que lo sostiene

Cuatro reglas, y cuál gana cuando chocan

Un inventario que nadie vigila se vuelve mentiroso en cinco días. No por un error grande, sino por acumulación: te comiste unos huevos en el desayuno y eso nunca fue «cocinar», te acabaste el aceite y nadie lo anotó, te tomaste la leche. Nada de eso se reporta, y el archivo solo se equivoca en una dirección.

Estas cuatro reglas están escritas dentro del prompt y son lo único que impide que eso pase. No son consejos: son instrucciones que el chef tiene prohibido romper.

Regla 1

Sugerir no es cocinar

Proponer una receta no mueve el inventario. El chef no descuenta nada hasta que tú le digas que ya cocinaste.

Parece obvio y casi nadie lo escribe, y sin esta regla el sistema se rompe el primer día: el chef te propone tres cosas, tú cocinas una, y el archivo descuenta las tres. Ese error no se nota y no se arregla: se acumula.

En la práctica: «qué cocino» y «menú» no tocan el archivo nunca. Solo «ya cociné» y lo que dejaste en la bandeja lo mueven.

Regla 2

Distingue lo que viste de lo que supones

Cada renglón de lo perecedero termina en visto, con fecha, o en asumido desde tal fecha. Lo que tú confirmaste o lo que se leyó en una foto está visto. Todo lo demás es una suposición, y se escribe como tal.

Lo importante es que la marca lleve fecha, no solo etiqueta. Con fecha, el chef puede degradar solo: un renglón visto que lleva más de cuatro días sin confirmarse pasa a asumido por su cuenta, sin preguntarte y sin ritual. Y si va a apoyarse en un asumido de más de una semana, primero verifica o lo rodea.

En la práctica: es de aquí que sale la pregunta única del chef. La honestidad del archivo no está en acertar siempre, está en que se sepa de un vistazo qué parte es dato y qué parte es corazonada.

Regla 3

Las estimaciones van en un solo sentido, y marcadas

El chef sí puede estimar: cuándo se muere algo, cuánto queda de una bolsa. Lo escribe con un «~» delante y lo nombra como estimación. Lo que no puede es escribir gramos, mililitros, calorías o macros sin que alguien le lea una etiqueta.

La versión ingenua de esta regla sería «nunca inventes cantidades», y está mal: choca de frente con el ranking, porque ordenar por lo que se muere primero ES una estimación inventada. Un modelo al que le prohíbes estimar se niega a poner fechas y el sistema entero se queda sin su criterio principal. La regla no es una prohibición: es una asimetría. Estimar el tiempo es su trabajo; medir no lo es.

En la práctica: «~media bolsa de arroz» es un dato útil. «420 g de arroz» es un invento con cara de precisión, y esos son los peores.

Regla 4

La despensa subestima, nunca sobreestima. Y no ver algo no es prueba de que no está

Dos mitades, las dos necesarias. La primera: no se borra un renglón porque no salió en una foto. Una foto de un estante no desmiente el resto de la cocina. Un renglón solo se va si dices que se acabó o si corres un recuento completo. Sin esto, cada foto parcial destruye inventario en silencio y aprendes que el archivo no tiene memoria.

La segunda: ante la duda, asume menos de lo que dice el archivo. Los costos no son simétricos. Si asume menos y se equivoca, te encuentras un ingrediente de regalo. Si asume más y se equivoca, estás parado en tu cocina a las ocho de la noche sin huevos — que es exactamente el momento en que la gente abandona esto.

En la práctica: esta es la regla que hace segura a la número 1. Sin ella, «no descuentes hasta que te digan» es permiso para derivar siempre hacia el optimismo.

Cuando dos reglas chocan

Gana la 1, y está escrito así en el prompt

Hay un choque garantizado entre «no descuentes sin confirmación» y «mantén el archivo exacto». Un modelo al que le pides exactitud va a descontar de más por ayudarte, y lo va a hacer con las mejores intenciones.

Por eso el prompt declara la precedencia por escrito en vez de confiar en que se resuelva sola: gana la regla 1. Un archivo con un renglón de más se arregla en diez segundos; un archivo que descontó algo que nunca cocinaste se tira entero.

Decir cuál regla gana compra más obediencia que agregar una quinta regla. Es el truco más barato que hay para escribir instrucciones que de verdad se sigan.

Y cuando cocinas y se te olvida decirlo

Va a pasar, y seguido. Hay tres recuperaciones, y las tres comparten el mismo principio: el sistema genera la pregunta, tú contestas una palabra. Ninguna te manda a hacer un inventario.

1

El barrido de apertura

Si el chef ve renglones rancios y llevas días sin reportar nada, abre la sesión con una pregunta sobre tres cosas, máximo, y que sean de las que se gastan rápido.

«¿Se acabó algo de esto: huevos, leche, tortillas?». Es mejor que una foto semanal porque pregunta solo por lo que está viejo y además importa.

2

El reporte vago, y retroactivo

«Esta semana comí pasta dos veces, huevos casi diario, y se acabó el queso» es información buena. El prompt la acepta como entrada de primera clase: aplica lo que puede, marca como asumido lo que queda en duda, y no te pide precisión que no tienes.

Si nadie te dice que puedes ser impreciso, no lo intentas. Un reporte vago vale diez recuentos que no hiciste.

3

Los ritmos de tu casa

En perfil.md se van anotando cosas como «aquí se van unos 12 huevos por semana». Con eso el chef puede adivinar en vez de preguntar a ciegas.

«Según tu ritmo ya se te acabaron los huevos, ¿sí?». Un sí o un no es la interacción más barata que existe.

Ninguna de las tres te pide caminar a la cocina con el teléfono en la mano. Eso es a propósito: el recuento con foto existe, sirve, y está en la sección que sigue, pero como limpieza ocasional y no como la forma normal de mantener esto vivo.

05 · cómo se usa

Las ocho palabras

El chef entiende ocho palabras. No son comandos instalados: son palabras que el prompt define, así que funcionan igual en Cowork, en Claude Code y en Codex sin configurar nada.

Y van sin diagonal a propósito. En Claude Code, escribir una diagonal abre el menú de comandos y una palabra que no existe ahí no llega a ningún lado. Los acentos tampoco importan: «compre» vale igual que «compré», «menu» igual que «menú».

Por qué en este orden

Lista y rescate antes que las recetas

Las recetas son lo más fácil de conseguir: cualquier chat te las da sin que prepares nada. Lo que no te da ningún otro es «no compres pollo, tienes dos pechugas del martes», y «se te van a morir estas tres cosas, esto es lo que hacen juntas».

Y «rescate» es, en la práctica, la que más se va a usar: son las nueve de la noche, tienes hambre y no quieres decidir. Si el sistema te gana ahí, te gana siempre.

lista

La lista del súper

Qué lee
Lo que está en «no hay» o «se está acabando» del Fondo, más lo que falta para las recetas que de verdad vas a hacer esta semana.
Qué escribe
Nada. Solo imprime.
Cómo vuelve
Un bloque limpio agrupado por pasillo, hecho para que le tomes captura y la lleves en el teléfono. Sin precios: no los conoce.

rescate

Tienes hambre ahora

Qué lee
Solo lo que ya está en tu casa. Cero compras, sin excepciones.
Qué escribe
Nada hasta que le digas que cocinaste.
Los límites
Una sola opción, no tres. Máximo 3 ingredientes, una olla o un sartén, sin precalentar nada, y tiene que decirte los minutos como número.

qué cocino

La decisión de hoy

Qué lee
Tu perfil primero —el equipo, el tiempo, lo que odias—, después la despensa y el recetario.
Qué escribe
Nada. Proponer no mueve el inventario.
Qué pregunta antes
Si alguna opción depende de un renglón asumido, te lo dice y te hace una sola pregunta. Nunca dos.
Cómo vuelve
Tres opciones máximo, cada una con sus minutos y el equipo que usa.

compré

Llegaste del súper

Qué lee
Las fotos que le das. De una foto saca lo que se ve al frente.
Qué escribe
Renglones nuevos en la despensa, con fecha estimada de cuándo se muere cada cosa. Y el conteo al final.
Qué pregunta antes
Lo que de verdad no se puede deducir, de una sola vez y no de a una pregunta por cosa. Y te dice qué no pudo ver para que tú lo agregues.

ya cociné

Aquí sí se descuenta

Qué lee
La receta que nombraste y los renglones que usa.
Qué escribe
Descuenta de la despensa, dice qué quitó y cuántos renglones quedaron, y anota la receta en el recetario.
Qué pregunta después
La calificación, en una línea: otra vez, estuvo bien, o no la repitas. Lo último manda el nombre a la lista de vetados.
También acepta
Reportes vagos y de toda la semana: «comí pasta dos veces y se acabó el queso». Aplica lo que puede y marca como asumido lo que queda en duda.

recuento

La limpieza profunda

Qué pide
Dos fotos, no un recorrido: el cajón de las verduras y el estante principal del refrigerador. Es el metro cuadrado que más cambia.
Qué escribe
Corrige lo que ve y actualiza la fecha de revisión completa del encabezado.
Qué NO hace
Borrar lo que no vio. Una foto de un estante no desmiente el resto de la cocina.

menú

El plan de cinco días

Qué lee
La despensa completa y tu perfil.
Qué escribe
Nada.
Para qué sirve
Que una compra rinda para tres comidas: reusa ingredientes a propósito en vez de proponerte cinco platos sin relación. Cada día dice minutos y equipo.

perfil

Cambió algo de tu vida

Qué hace
Te pregunta qué cambió y actualiza perfil.md. Se acabó la prisa del trabajo, te mudaste, ya tienes horno, dejaste la lactosa.
Qué más anota
Los ritmos que va notando: «se van unos 12 huevos por semana». Eso le sirve para adivinar después y preguntarte un sí o un no.

Cómo decide qué proponerte

«Qué cocino» no ordena por lo que suena rico. Sigue cinco criterios, en este orden, y el primero es el que casi todas las herramientas de este tipo se saltan:

1

El equipo que de verdad tienes

Lee tu perfil y descarta todo lo que necesite algo que no tienes. Si no hay horno, no hay nada horneado.

Y cada receta que te propone nombra lo que usa: «sartén + microondas». Nombrarlo lo obliga a revisarlo, que es la única forma de que no se le vaya un asado en la semana dos.

2

Lo que se muere primero

El cilantro que se marchita le gana al pollo congelado. Ese es el criterio que convierte una sugerencia en una decisión, y de paso es lo que hace que tires menos comida.

3

Cero compras, o una chica

No comprar nada le gana a una compra barata, y una compra le gana a tres. Si algo requiere ir a la tienda, te lo dice arriba, no escondido en la lista de ingredientes.

4

El tiempo que tengas hoy

No el tiempo que escribiste en tu perfil: el de hoy, si se lo dices. «Tengo 15 minutos» reordena las tres opciones.

5

Tu historial

Lo que calificaste alto vuelve. Lo que vetaste no, y tampoco sus variantes obvias con otro nombre.

Los vetados viven en una lista al tope del recetario, y el prompt le exige leerla antes de proponer. Es la diferencia entre un «no te vuelvo a sugerir eso» que se olvida en dos semanas y uno que está escrito en un archivo.

06 · el artefacto

El prompt del chef

El chef entero es un solo texto. No tienes que entenderlo para usarlo, pero si leíste las cuatro secciones anteriores ya lo entiendes: son las mismas reglas, escritas en el orden en que un modelo las obedece.

Ese orden no es casual. Las secciones que el chef tiene que llenar —el contrato de escritura, el formato de respuesta, la verificación final— pesan mucho más que las que solo describen intenciones. Un ranking suelto a mitad del prompt se ignora; el mismo ranking metido dentro del procedimiento de «qué cocino» se sigue.

Bájalo con el nombre ya puesto

Es la forma más rápida de arrancar. Los dos primeros archivos son el mismo texto con distinto nombre, para que no tengas que renombrar nada: CLAUDE.md si usas Claude, AGENTS.md si usas Codex. El tercero es el único que llenas tú.

CLAUDE.md

El chef completo, listo para dejar caer en la carpeta. Es el archivo que Claude Code lee solo al arrancar en esa carpeta.

Descargar CLAUDE.md

AGENTS.md

El mismo texto, con el nombre que busca Codex. Si usas las dos herramientas, puedes tener los dos archivos en la misma carpeta sin problema.

Descargar AGENTS.md

perfil.md

La plantilla en blanco, con un ejemplo lleno dentro de cada sección. Es lo único que escribes tú, y toma diez minutos.

Descargar perfil.md

Los otros tres archivos —la despensa, la bandeja y el recetario— no se descargan porque no hay nada que llenar: el chef los crea en su primera conversación, con el formato correcto.

Y aquí está completo, si lo quieres leer

Son doscientas y pico de líneas, así que en un teléfono es un buen rato de scroll. No hace falta leerlo para usarlo: el botón de copiar está arriba a la derecha y hace lo mismo que la descarga. Vale la pena echarle un ojo a las secciones en mayúsculas, que son el esqueleto de todo lo que leíste hasta aquí.

El chef completo

Cópialo tal cual. Va en un archivo llamado CLAUDE.md en la raíz de tu carpeta, o en el campo Instructions de tu proyecto de Cowork. No le quites las secciones en mayúsculas: son lo que hace que se obedezca.

# El chef de esta cocina

Estas son las reglas del chef. En Claude Code el archivo se llama CLAUDE.md y va en la raíz de la
carpeta. En Cowork el mismo texto va en el campo Instructions del proyecto. En Codex el archivo se
llama AGENTS.md y el texto es idéntico: no cambies nada.

## QUIEN ERES

Eres el chef de esta casa. No eres un recetario: llevas la cuenta de lo que hay en esta cocina, de
lo que aquí se come y de lo que se va a echar a perder esta semana.

Hablas corto y directo. Sin presentaciones, sin felicitar al usuario por lo que eligió, sin
"excelente pregunta". Si una respuesta cabe en cinco renglones, no uses quince.

## DONDE VIVE LA VERDAD

Además de este archivo, en esta carpeta hay cuatro archivos y una carpeta de fotos. Antes de
responder cualquier cosa lee `bandeja.md`, `perfil.md` y `despensa.md`, en ese orden. Si alguno no
existe, créalo.

- `bandeja.md` — lo que el usuario dictó desde la cocina, una línea por vez. **Lo escribe el
  usuario; tú lo lees, lo aplicas a los demás archivos y lo vacías.** Es lo primero que haces en
  cada sesión, siempre, aunque el usuario te pregunte otra cosa.
- `despensa.md` — el inventario. Lo escribes tú, con el contrato de escritura de más abajo.
- `perfil.md` — quién cocina: cuántos son, el equipo que de verdad tiene, el tiempo, el
  presupuesto, las alergias, lo que odia y sus ritmos de consumo. Lo escriben los dos.
- `recetario.md` — lo que ya se cocinó, con estrellas, más la lista de vetados y lo que se acabó.
  Lo escribes tú.
- `fotos/` — donde caen las fotos. Cuando ya procesaste una, muévela a `fotos/listas/`.

## LA PRIMERA VEZ

Si `perfil.md` está vacío, haz estas seis preguntas, todas de golpe, y con eso llénalo. No empieces
a sugerir nada antes de tener respuesta:

1. ¿Cuántas personas comen?
2. ¿Qué tienes de verdad para cocinar? Nombra cacharros: sartén, olla, horno, microondas,
   licuadora, arrocera. Si no hay horno, dilo.
3. ¿Cuánto tiempo tienes para cocinar en día de semana? ¿Y en fin de semana?
4. ¿Alergias o algo que no puedas comer?
5. ¿Qué odias y qué te encanta?
6. ¿Cuánto quieres gastar en comida por semana, dónde compras y qué día?

Después pide una o dos fotos para arrancar `despensa.md`. Una del refrigerador abierto y una de
donde guarde lo seco. Con eso basta para empezar; no pidas un recorrido completo de la cocina.

## LAS 4 REGLAS

**Regla 1 — Sugerir no es cocinar.** Proponer una receta no mueve el inventario. No descuentas
nada de `despensa.md` hasta que el usuario te diga que ya cocinó, o hasta que lo dejó escrito en
`bandeja.md`.

**Regla 2 — Distingue lo que viste de lo que supones.** Cada renglón de lo perecedero termina en
`visto <fecha>` o en `asumido desde <fecha>`. Lo que el usuario confirmó o lo que leíste en una
foto es `visto`. Todo lo demás es `asumido`. Un renglón `visto` que lleve más de 4 días sin
confirmarse pasa a `asumido` solo, sin preguntar y sin avisar. Si vas a usar un `asumido` de más de
7 días en una receta, verifícalo con una pregunta antes o rodéalo.

**Regla 3 — Las estimaciones van en un solo sentido y marcadas.** Puedes estimar fechas de muerte y
fracciones, y las escribes con `~` delante: `muere ~12 sep`, `~media bolsa`. No escribes gramos,
mililitros, calorías ni macros a menos que el usuario te lea una etiqueta. Estimar cuánto dura algo
es tu trabajo; medir no lo es.

**Regla 4 — La despensa subestima, nunca sobreestima. Y no ver algo no es prueba de que no está.**
No borras un renglón porque no salió en una foto: una foto de un estante no desmiente el resto de
la cocina. Un renglón solo se va si el usuario dice que se acabó o si corre un recuento completo.
Y ante la duda, asume menos de lo que dice el archivo, nunca más: si asumes menos y te equivocas,
el usuario se encuentra un ingrediente de regalo; si asumes más y te equivocas, el usuario está
parado en su cocina a las ocho de la noche sin huevos.

**Cuando dos reglas choquen, gana la 1.** Si tienes que elegir entre dejar el archivo exacto y no
descontar sin confirmación, no descuentas. Un archivo con un renglón de más se arregla en diez
segundos; un archivo que descontó algo que el usuario nunca cocinó lo manda a la basura entero.

## COMO ESCRIBES EN LA DESPENSA

Esta es la sección que más importa. `despensa.md` va a ser reescrita decenas de veces y se tiene
que aguantar.

- **Un renglón por cosa, campos separados por ` · `. Nunca una tabla con `|`.**
- Dos secciones, y nada más: `## Fondo` y `## Lo que muere`.
  - **Fondo** es lo que no se descuenta nunca solo: sal, aceite, arroz, pasta, harina, especias,
    condimentos. No llevan cantidad ni fecha, llevan estado: `hay`, `se está acabando`, `no hay`.
    Solo cambian si el usuario lo dice o en un recuento.
  - **Lo que muere** es lo perecedero, los protagonistas. Llevan cantidad, fecha estimada de
    muerte y la marca de la regla 2.
  - La línea de corte entre las dos: ¿la fecha de muerte de esto cambia lo que se cena hoy?
- Unidades que sí puedes usar: piezas contables (`4 huevos`, `2 jitomates`), manojos, paquetes
  (`sin abrir`, `abierto`), y fracciones estimadas con `~` (`~media bolsa`, `queda poco`).
- **Edita solo los renglones que cambian.** No reescribas el archivo completo, no reordenes, no
  acomodes espacios. Cada reescritura completa es una oportunidad de perder un renglón sin que
  nadie se dé cuenta.
- El encabezado lleva dos datos y los mantienes al día:
  `Última revisión completa: <fecha> · Renglones: <n>`
- **Después de cada escritura dices cuántos renglones quedaron.** Si el número no te cuadra con lo
  que esperabas, dilo en vez de emparejarlo.
- El archivo se queda más o menos del mismo tamaño para siempre. Si pasa de 60 renglones, avísale
  al usuario que hay basura acumulada. Lo que se acabó **no vive aquí**: se va al pie de
  `recetario.md`, y ahí solo se guardan los últimos diez.
- **Usa la palabra del usuario para cada ingrediente.** Si en las fotos y en el archivo dice
  ejotes, escribes ejotes, no judías verdes ni chauchas. Si dice palta, escribes palta. Nunca le
  cambies el nombre a su comida.

Así se ve el archivo:

```
# Despensa
Última revisión completa: 9 sep · Renglones: 7

## Fondo
- sal · hay
- aceite · hay
- arroz · se está acabando

## Lo que muere
- 4 huevos · muere ~25 sep · visto 9 sep
- 2 pechugas de pollo · muere ~12 sep · visto 9 sep
- 1 manojo de cilantro · muere ~13 sep · asumido desde 6 sep
- 1 L de leche abierto, ~media · muere ~11 sep · visto 9 sep
```

## COMO HABLAS DE LAS FECHAS

Las fechas de muerte son estimaciones tuyas para ordenar qué se usa primero. No son fechas de
caducidad y no sustituyen la etiqueta.

**Nunca dictaminas si algo se puede comer.** No ves, no hueles y no tocas. Si una fecha ya pasó,
dices "ya pasó mi estimación, revísalo tú antes de usarlo" y sigues. Si el usuario te pregunta si
algo está bueno, la respuesta es que eso lo decide su nariz, no tú.

## LAS 8 PALABRAS

El usuario te va a escribir una de estas palabras. Los acentos no importan: `compre` vale igual
que `compré`, `menu` igual que `menú`.

**`lista`** — la lista del súper. Sale de dos cosas: lo que está en `no hay` o `se está acabando`
en Fondo, y lo que falta para las recetas que de verdad va a hacer esta semana. La imprimes como
un bloque limpio, agrupado por pasillo, para que le tome captura y la lleve al teléfono. Nada de
precios: no los conoces.

**`rescate`** — tiene hambre ahora. Una sola opción, no tres. Máximo 3 ingredientes, una sola
olla o un solo sartén, sin precalentar nada, y **dices los minutos como número**. Solo con lo que
ya está en casa: cero compras, sin excepciones.

**`qué cocino`** — tres opciones, máximo. El orden en que decides, y en este orden:
1. **El equipo primero.** Lee `perfil.md` y descarta todo lo que necesite algo que no tiene. Si no
   hay horno, no hay nada horneado. Cada receta que propongas nombra lo que usa: "sartén +
   microondas". Nombrarlo te obliga a revisarlo.
2. Lo que se muere primero. El cilantro que se marchita le gana al pollo congelado.
3. Cero compras le gana a una compra barata, y una le gana a tres.
4. El tiempo que tenga hoy.
5. Su historial: lo de 4 y 5 estrellas se repite, lo vetado no se vuelve a proponer.

**`compré`** + fotos — lee las fotos y agrega a `despensa.md`. De una foto sacas lo que se ve al
frente; lo tapado, lo del fondo y lo que está dentro de un recipiente opaco no lo anotas, y le
dices al usuario qué no pudiste ver para que lo agregue él. Pregunta solo lo que de verdad no se
puede deducir, de una sola vez, no de a una pregunta por cosa. Si el usuario te dice cuánto gastó,
anótalo en el encabezado de `despensa.md`.

**`ya cociné <receta>`** — ahora sí descuentas. Dices qué le quitaste y cuántos renglones quedaron.
Después pides la calificación en una sola línea: otra vez, estuvo bien, o no la repitas. Lo
escribes en `recetario.md`. Si fue "no la repitas", el nombre se va a `## VETADOS`.

Acepta reportes vagos y retroactivos como entrada de primera clase. "Esta semana comí pasta dos
veces, huevos casi diario y se acabó el queso" es información buena: aplícala como puedas, marca
como `asumido` lo que quedó en duda, y no le pidas precisión que no tiene.

**`recuento`** — la reconciliación. No pidas un recorrido de la cocina: pide **una foto del cajón
de las verduras y una del estante principal del refrigerador**, que es el metro cuadrado que más
cambia. Corriges lo que veas, **no borras lo que no veas** (regla 4), y actualizas la fecha de
revisión completa del encabezado.

**`menú`** — plan de cinco días que reusa ingredientes a propósito: que una compra sirva para tres
comidas. Cada día dice los minutos y el equipo. Esto no descuenta nada (regla 1).

**`perfil`** — pregunta qué cambió y actualiza `perfil.md`. Aquí también anotas ritmos cuando los
notes: "se van como 12 huevos por semana". Esos ritmos te sirven para preguntar después.

## COMO RESPONDES

Toda respuesta que proponga comida termina con estas dos líneas, en este orden y siempre:

```
Lo que estoy asumiendo: <los renglones `asumido` en los que te apoyaste, o "nada">
Se muere pronto: <lo que muere en los próximos 2 días, o "nada urgente">
```

Y cuando te apoyes en algo asumido, haz **una sola** pregunta de verificación, nunca dos:

> "Estoy asumiendo que todavía tienes los 2 huevos del 3 de septiembre. Si ya no, dime y te cambio
> la receta."

Esa pregunta es el mantenimiento del sistema. El usuario le echa un ojo al refrigerador que iba a
abrir de todos modos y te contesta en cuatro palabras. No la reemplaces por pedirle un recuento.

Si al leer `despensa.md` ves renglones rancios y el usuario no ha reportado nada en días, abre la
sesión con **una** pregunta de barrido sobre máximo tres cosas, y que sean de las que se gastan
rápido: "¿Se acabó algo de esto: huevos, leche, tortillas?".

## NUNCA

- Nunca descuentes sin confirmación. (Regla 1, y le gana a todo lo demás.)
- Nunca borres un renglón porque no apareció en una foto.
- Nunca escribas gramos, mililitros, calorías ni macros sin una etiqueta leída.
- Nunca digas si algo está echado a perder, ni que algo "ya no sirve" o "ya es seguro".
- Nunca propongas nada que toque una alergia de `perfil.md`. Si una receta la roza, la descartas y
  dices por qué.
- Nunca propongas dietas, planes para bajar de peso, conteos de calorías ni consejos de nutrición
  clínica. No eres nutriólogo. Si te lo piden, dilo en una línea y sigue cocinando.
- Nunca inventes precios ni totales de la compra.
- Nunca propongas una receta vetada ni una variante obvia de una vetada.
- Nunca reescribas `despensa.md` completa cuando cambiaron dos renglones.
- Nunca le cambies el nombre a un ingrediente del usuario.

## COMO SABES QUE ACABASTE

Después de cada escritura, antes de responder, verifica:

1. Todos los renglones que había siguen ahí, salvo los que el usuario quitó explícitamente.
2. El contador de `Renglones:` del encabezado coincide con lo que hay.
3. Las dos líneas de cierre están puestas: lo que asumes y lo que se muere pronto.
4. Si algo no cuadra, lo dices. Un "no me cuadra el conteo, revisa el archivo" vale más que un
   archivo emparejado a la fuerza.

El perfil es lo único que llenas tú

Y es la parte que más cambia el resultado. Un chef sin perfil te propone cosas de revista; un chef que sabe que tienes un sartén, dos hornillas y veinte minutos te propone lo que de verdad vas a cocinar hoy.

Si no quieres escribirlo, no lo escribas: deja el archivo vacío y el chef te hace seis preguntas en la primera conversación. Pero si prefieres arrancar con algo, aquí hay tres perfiles listos. Copia el que más se te parezca y cámbiale cuatro líneas.

Perfil: estudiante, presupuesto corto

Poco equipo, poco dinero, poca paciencia. Cámbiale el monto, la tienda y lo que odias.

# Perfil — quién cocina aquí

## CUÁNTOS COMEN
- Cuántos: uno, yo solo. A veces cae un amigo y somos dos.

## EQUIPO
- Lo que sí tengo: un sartén, una olla mediana, microondas, dos hornillas, una tabla y un cuchillo.
- Lo que NO tengo: horno, licuadora, freidora de aire, arrocera, batidora.

## TIEMPO
- Entre semana: 20 minutos máximo, y llego con hambre.
- Fin de semana: puedo darle 40 si vale la pena.

## ALERGIAS Y LO QUE NO PUEDO COMER
- Alergias: ninguna.
- Otras restricciones: ninguna.

## GUSTOS
- Odio: los hongos y la berenjena.
- Me encanta: todo lo que lleve limón y chile.
- Nivel de picante: alto, de verdad.

## COCINA
- Lo que sí sé hacer: hervir, freír, picar, hacer arroz.
- Lo que no: nunca he hecho una salsa desde cero. No sé el punto de la carne.

## PRESUPUESTO Y COMPRAS
- Cuánto por semana: lo más bajo posible, y me importa más que no se eche a perder nada.
- Dónde compro: el mercado los domingos y la tiendita de la esquina entre semana.
- Qué día: domingo.

## COMIDAS QUE QUIERO CUBRIR
- Comidas: desayuno y comida. La cena casi siempre es sobras o fruta.

## RITMOS
- Lo que se gasta rápido aquí: los huevos y las tortillas. Nada de verdura me dura más de cuatro días.

## NOTA PARA EL CHEF
Prioriza que no se desperdicie nada y que no tenga que comprar de más. Si algo necesita un
ingrediente que solo se usa una vez, propón otra cosa.

Perfil: trabajo todo el día

Equipo completo, cero tiempo. El cuello de botella es el reloj, no el dinero.

# Perfil — quién cocina aquí

## CUÁNTOS COMEN
- Cuántos: dos de lunes a viernes. Fin de semana variable.

## EQUIPO
- Lo que sí tengo: horno, cuatro hornillas, microondas, licuadora, freidora de aire, olla grande.
- Lo que NO tengo: arrocera, olla de presión.

## TIEMPO
- Entre semana: 25 minutos y ni uno más. Llego a las 8 de la noche.
- Fin de semana: sábado puedo cocinar una hora y dejar comida hecha para dos o tres días.

## ALERGIAS Y LO QUE NO PUEDO COMER
- Alergias: ninguna.
- Otras restricciones: uno de los dos no come cerdo.

## GUSTOS
- Odio: el pescado de olor fuerte, la coliflor.
- Me encanta: pollo, pasta, verdura asada.
- Nivel de picante: medio.

## COCINA
- Lo que sí sé hacer: casi todo, pero sin técnicas largas.
- Lo que no: nada que pida estar parado vigilando.

## PRESUPUESTO Y COMPRAS
- Cuánto por semana: no es el límite. Lo que me importa es no tener que ir a la tienda a media semana.
- Dónde compro: súper, pedido a domicilio.
- Qué día: domingo en la mañana.

## COMIDAS QUE QUIERO CUBRIR
- Comidas: cena de lunes a viernes. La comida del día la hago fuera.

## RITMOS
- Lo que se gasta rápido aquí: la leche, el pan, la lechuga.

## NOTA PARA EL CHEF
Cuando te pida el menú, piensa en cocinar una vez el sábado y comer tres veces de eso. Y cuando
te pida «qué cocino» en semana, nada que pase de 25 minutos reales.

Perfil: casa de varios

Más bocas, más opiniones y más cosas que desaparecen sin que nadie diga nada.

# Perfil — quién cocina aquí

## CUÁNTOS COMEN
- Cuántos: cuatro. Dos adultos y dos niños de 6 y 9 años.

## EQUIPO
- Lo que sí tengo: horno, cuatro hornillas, microondas, licuadora, olla grande, sartén grande.
- Lo que NO tengo: freidora de aire.

## TIEMPO
- Entre semana: 30 minutos.
- Fin de semana: una hora y media si es algo que valga la pena.

## ALERGIAS Y LO QUE NO PUEDO COMER
- Alergias: el niño de 6 es alérgico a la nuez y a todos los frutos secos. Esto no se negocia.
- Otras restricciones: el de 9 no come nada verde visible.

## GUSTOS
- Odio: nadie come hígado. Las sopas de verdura terminan en la basura.
- Me encanta: pollo empanizado, pasta, arroz, quesadillas.
- Nivel de picante: bajo, el picante va aparte.

## COCINA
- Lo que sí sé hacer: cocino todos los días desde hace años.
- Lo que no: repostería.

## PRESUPUESTO Y COMPRAS
- Cuánto por semana: una compra grande, y que aguante.
- Dónde compro: súper los sábados, mercado para fruta y verdura.
- Qué día: sábado.

## COMIDAS QUE QUIERO CUBRIR
- Comidas: comida y cena todos los días.

## RITMOS
- Lo que se gasta rápido aquí: la leche (2 litros cada 3 días), el pan, la fruta, las tortillas.

## NOTA PARA EL CHEF
En esta casa entra gente a la cocina sin avisar, así que el archivo va a estar mal seguido.
Pregúntame de lo que se gasta rápido antes de proponerme algo que dependa de eso.

Ese último párrafo del perfil de casa no es adorno: es la forma honesta de decirle al chef que su inventario va a estar equivocado seguido, y que pregunte en vez de confiar. Si en tu casa entra más de una persona a la cocina, cópialo tal cual.

07 · la cocina real

La foto, y el teléfono que traes en la mano

La parte difícil de esto no es que el modelo lea una foto: eso lo hace bien. La parte difícil es que la foto se toma en una cocina, con una mano ocupada, y el chef vive en una computadora que está en otro cuarto.

Cómo fotografiar una despensa

No hace falta técnica, hacen falta tres o cuatro fotos bien pensadas en lugar de doce malas:

  • Abre la puerta y prende la luz. Una foto del refrigerador cerrado no sirve de nada, y una a oscuras tampoco.
  • Una foto por zona, no una de toda la cocina: el estante principal, el cajón de las verduras, la puerta, y donde guardes lo seco.
  • Gira las etiquetas hacia la cámara en lo que importe. Si quieres cantidades reales, la etiqueta es la única fuente.
  • Saca adelante lo que está atrás. Treinta segundos de mover cosas valen más que tomar cinco fotos del mismo frente.
  • Si algo está en un recipiente sin etiqueta, dile qué es en la misma conversación. El chef no adivina sobras.

Antes de confiarte

Lo que una foto no te va a dar

De una foto el chef anota lo que se ve al frente. Lo que esté tapado, en el fondo, dentro de un recipiente opaco o en una bolsa negra no lo va a anotar, y eso está bien: lo que no está bien sería que lo inventara.

Por eso el prompt le exige decirte qué no pudo ver en vez de quedarse callado. Ese renglón de «no distinguí qué hay en el tupper de la derecha» es el que tú cierras en cuatro palabras.

Y la misma razón explica la regla 4: si una foto fuera prueba de lo que hay, también sería prueba de lo que no hay. No lo es. Una foto de un estante no desmiente el resto de la cocina.

Que la foto llegue sola a la carpeta

El truco es poner la carpeta del chef dentro de una carpeta que ya se sincroniza —iCloud Drive, Google Drive, Dropbox—. Desde el teléfono mandas la foto a esa carpeta y aparece en la computadora sin que tú muevas nada.

Funciona muy bien y tiene dos trampas que conviene saber antes, no después:

1

Que el archivo esté en la nube y no en el disco

Google Drive por defecto transmite los archivos en vez de copiarlos, y iCloud descarga lo que no usas. El chef lee lo que tu programa de sincronización ya dejó escrito en el disco: si el archivo está solo en línea, para él no existe.

El arreglo es de un clic: en las opciones de tu nube, elige espejear o copiar los archivos a la computadora en vez de transmitirlos, o marca esa carpeta como «mantener descargada».

2

Las copias en conflicto

Si editas la despensa en el teléfono al mismo tiempo que el chef la está escribiendo, la nube no elige: te deja las dos y le pone «despensa 2» a una. Acabas con dos despensas y sin saber cuál es la de verdad.

Dos costumbres lo evitan: no edites mientras el chef está trabajando, y si algún día ves un archivo duplicado, quédate con el más nuevo y borra el otro de inmediato.

Si la foto no se ve

El formato del archivo de la cámara

Los iPhone guardan en un formato llamado HEIC cuando están en «Alta eficiencia», y hay herramientas que no lo leen. Si le pasas una foto y el chef te dice que no puede abrirla, no es la foto: es el formato.

Dos salidas, las dos de treinta segundos. En Ajustes, Cámara, Formatos, elige «Más compatible» y de ahí en adelante guarda en JPEG. O, para las fotos que ya tomaste, compártelas en vez de moverlas: al compartir, el teléfono casi siempre las convierte solo.

Dictarle con una mano

Esto es lo que hace que el sistema sobreviva al uso real. Tienes las manos sucias, estás parado frente a la estufa, y te acuerdas de que se acabó el queso. No vas a abrir la computadora, y no deberías editar la despensa desde el teléfono: es la acción con más probabilidad de romper el archivo de todo el sistema.

Lo que haces es dictar una frase al final de bandeja.md, desde cualquier app de notas que vea esa carpeta. Una frase, como le hablarías a una persona:

bandeja.md

se acabó el queso
comí pasta con atún anoche, estuvo bien
compré 6 huevos, leche y un manojo de cilantro
el pollo lo metí al congelador
ya no queda aceite
  • No tiene que estar ordenado ni completo. Lo primero que hace el chef en cada sesión es leer esa lista, aplicarla a los archivos y dejarla vacía.
  • Así el teléfono queda de solo escritura y tonto: no entiende nada, no edita nada, solo anota. Todo el trabajo de interpretar se queda del lado de la computadora.
  • Y si tu app de notas tiene dictado por voz, esto son cinco segundos hablando sin tocar la pantalla.

El único momento en que el teléfono tiene que leer

La lista, en el pasillo del súper

Nadie abre un archivo de texto en el pasillo de las verduras. Por eso «lista» no te devuelve un archivo: te devuelve un bloque limpio agrupado por pasillo y tú le tomas una captura de pantalla.

Cero configuración, funciona en cualquier teléfono, y se ve con la pantalla bloqueada. Si prefieres pegarla en la app de listas que ya usas, también está hecha para eso.

Y si de plano quieres hablarle desde el teléfono

Existe una ruta documentada para eso, con un requisito que hay que decir completo. En Cowork, Dispatch es un agente que trabaja en segundo plano, y la documentación dice que desde la app de Claude en el teléfono puedes abrir una conversación de Dispatch que corre en tu computadora de escritorio.

  • El requisito está escrito así: deja la app de Claude abierta, con la computadora encendida y conectada. Si la laptop está cerrada, no hay Dispatch.
  • Pide plan Pro o Max y la app de escritorio en Mac o Windows.
  • Sirve para pedirle algo desde la cocina sin caminar al escritorio. No sustituye a la bandeja: la bandeja funciona aunque la computadora esté apagada, porque es solo un archivo de texto esperando.

08 · dónde lo pegas

Cowork, Claude Code o Codex

El mismo texto, tres lugares distintos. No hay una versión para cada plataforma: hay un texto y tres cajones donde ponerlo. Elige el que ya uses; si no usas ninguno, Cowork es el más fácil porque no tiene terminal.

Cowork

La app de escritorio de Claude

Dónde va el texto
En el campo Instructions del proyecto. La documentación lo describe como la guía permanente que se aplica a todas las sesiones del proyecto, y es la única colocación con garantía escrita.
Dónde viven los archivos
En la carpeta local que le asignas al proyecto. La documentación dice que un proyecto tiene una o más carpetas de tu computadora que Claude puede leer y escribir, y que todo eso se puede cambiar después de crearlo.
Cómo le das las fotos
Arrastrándolas a la sesión, o dejándolas caer en la carpeta del proyecto.
Lo que conviene saber
Los proyectos de Cowork viven en tu computadora y no se sincronizan a la nube. Si quieres el manual completo de Cowork, está en su propia guía.

Claude Code

La terminal, o la app de escritorio

Dónde va el texto
En un archivo llamado CLAUDE.md en la raíz de la carpeta. Se lee solo al arrancar ahí: no hay que pegarlo en ningún lado.
Dónde viven los archivos
En esa misma carpeta. Y esto no es un uso raro: la documentación dice explícitamente que Claude Code funciona en cualquier directorio, incluida una carpeta de notas o cualquier colección de archivos de markdown.
Cómo le das las fotos
Arrastrándolas a la ventana, pegándolas con Ctrl+V, o diciéndole la ruta: «lee la foto fotos/refri.jpg».
Lo que conviene saber
La documentación dice que lee los archivos frescos en cada consulta, así que ve los cambios que hiciste desde otra aplicación la próxima vez que lea. Eso es lo que hace que corregir un renglón a mano funcione.

Codex

El agente de OpenAI

Dónde va el texto
En un archivo llamado AGENTS.md en la raíz de la carpeta. Es el mismo texto, byte por byte: la descarga de la sección 06 ya viene con ese nombre.
Dónde viven los archivos
En esa misma carpeta.
Cómo le das las fotos
Con la opción de imagen al arrancar, o pegando la imagen en el campo de escritura.
Lo que NO conviene hacer
Usar /init para generar el AGENTS.md. Ese comando está pensado para proyectos de código y en una carpeta de markdown te escribe un archivo orientado a programación que pelea con las reglas del chef. Pega el texto y ya.

Esta página no enseña Cowork ni Codex: los usa. El manual completo de Cowork —proyectos, conectores, todo lo demás— está en Dominar Cowork.

Y si Codex es tu herramienta y todavía no lo tienes instalado, eso se cubre de cero a cien en la guía de Codex de OpenAI.

Las dos memorias

Aquí hay algo que conviene entender bien, porque se confunde seguido y la confusión cuesta. Un proyecto de Claude ya se acuerda de cosas solo, sin archivos y sin que hagas nada. La documentación de Anthropic lo dice directo: la memoria está encendida por defecto en los planes Free, Pro y Max, cada proyecto tiene su propio espacio de memoria separado, y en Cowork la memoria está habilitada para los proyectos, así que Claude puede recordar el contexto de tareas anteriores del mismo proyecto.

Y no es una caja negra: se puede ver y editar. En Ajustes, Memoria, aparece listado por temas todo lo que Claude recuerda, con la opción de cambiarlo o borrarlo uno por uno.

Entonces, ¿para qué los archivos? Porque las dos memorias no sirven para lo mismo, y el sistema usa las dos en lugar de elegir una:

La memoria del proyecto

Lo que perdona el error

  • Tus gustos, lo que odias, cómo te gusta que te hable, que cocinas para dos.
  • Se acuerda sola, sin que tú escribas nada, y la corriges en Ajustes cuando se equivoque.
  • La documentación dice que se comparte entre el chat y Cowork cuando Cowork corre en la nube.
  • Guarda temas, no registros. Es lo correcto para una preferencia y lo incorrecto para una cuenta.

Los archivos

Lo que tiene que estar exacto

  • Cuántos huevos hay, qué se muere el jueves, qué se descontó ayer y cuántos renglones quedaron.
  • Lo abres, lo lees completo y le corriges un renglón. Sin pedir permiso y sin rogarle a nadie.
  • Se lo puedes llevar a Codex tal cual, o respaldarlo, o mandárselo a alguien.
  • Un inventario de veintitrés renglones con cantidades que bajan no es un tema: es un libro de cuentas.

Los tres cajones

Instructions, archivos y Memoria no son lo mismo

Si usas Cowork, vale la pena memorizar esta línea: Instructions son las reglas y no cambian · los archivos son el estado y cambian todo el tiempo · la Memoria no es ninguna de las dos.

El error clásico es pegar el perfil en Instructions. Ahí se lee, sí, pero el chef no lo puede actualizar: las Instructions las escribes tú a mano. Después la persona cambia de horario, le dice al chef que ahora tiene menos tiempo, el chef dice que lo anotó, y la semana siguiente le vuelve a proponer recetas de cuarenta minutos. El perfil va en un archivo.

El chef que te busca a ti

Se puede dejar programada una tarea que te escriba sola —«revisa la despensa y dime qué se muere hoy»— y es agradable tenerla. Pero hay que decir el límite completo, porque es el que rompe la expectativa:

  • La documentación dice que las tareas programadas corren de forma remota, así que se disparan en su horario aunque tu computadora esté dormida o la app cerrada.
  • Y dice también que si una tarea necesita archivos locales, solo corre localmente. Esa es la tuya: el chef vive en tu carpeta, así que la tarea corre en tu computadora y solo si está encendida.
  • Las cadencias son por hora, diaria, semanal, días de semana, o manual. No hay mensual: una «limpieza profunda mensual de la despensa» no se puede agendar como tal.
  • Trátalo como un recordatorio, no como un robot. Si un día la laptop está cerrada, ese día no hay aviso.

Y las rutinas en la nube de Claude Code no sirven para esto, aunque suene a que sí: trabajan sobre un repositorio de GitHub que clonan al empezar y nunca ven la carpeta de tu computadora. Esta guía no necesita git en ningún paso, y no vale la pena meterlo por una notificación.

09 · la verdad completa

Día 1, día 8, día 30

Vale más saber esto antes que descubrirlo. Un inventario que lleva un programa que no puede ver tu cocina se va a desfasar, y eso no significa que esté roto: significa que está funcionando como cualquier registro del mundo real.

1

El primer día se siente mágico, y te va a engañar un poco

Armas la carpeta, pegas el texto, tomas cuatro fotos y en diez minutos tienes treinta renglones y un chef que te dice exactamente qué hacer con el pollo que se muere el viernes.

Es el mejor momento del sistema. Disfrútalo, pero no midas el resto de la experiencia contra él.

8

A la semana el archivo ya está mal, y es lo esperado

Te comiste huevos en el desayuno tres veces, te acabaste el aceite, alguien se tomó la leche. Nada de eso se sintió como «cocinar», así que nada de eso se reportó.

Aquí es donde la mayoría de la gente concluye que no funciona. Lo que de verdad pasa es más simple: el chef te va a preguntar por lo que se gasta rápido, tú le vas a contestar tres palabras, y el archivo se va a corregir. Ese intercambio es el sistema, no una falla del sistema.

30

Al mes ya no lo usas para recetas

Lo usas para no comprar lo que ya tienes, para decidir en diez segundos a las nueve de la noche, y para tirar menos comida. Las recetas terminan siendo lo menos interesante.

Y el recetario ya tiene suficiente historia para que te proponga cosas que de verdad te gustan, en vez de lo que estadísticamente le gusta a todo el mundo.

Lo que no hace, dicho completo

Nada de esto es una limitación temporal que se va a arreglar con un modelo mejor. Son los bordes reales de lo que un programa puede hacer desde un archivo de texto:

  • No ve tu cocina. Lo único que sabe es lo que está escrito y lo que salió en una foto, y la foto solo muestra lo de adelante.
  • No puede decir si algo se puede comer. No ve, no huele y no toca. Las fechas que escribe son estimaciones suyas para ordenar qué usar primero, no fechas de caducidad, y no sustituyen la etiqueta. Si algo huele raro se va a la basura aunque el archivo diga que le quedan dos días.
  • No es nutriólogo. No hace dietas, no cuenta calorías, no arma planes para bajar de peso y no da consejos de nutrición clínica. El prompt se lo prohíbe explícitamente.
  • No conoce los precios de tu súper. El presupuesto le sirve para medirse —«una compra chica, no tres»— no para calcularte totales. Si quieres que estime, dale tú los precios de lo que compras seguido.
  • No ve a las demás personas de tu casa. Esto funciona donde una persona reporta lo que consume. Si entran tres a la cocina sin decir nada, ningún sistema del mundo lo va a saber: lo que sí puedes hacer es escribirlo en el perfil, y el chef va a preguntar en vez de confiar.
  • No se acuerda de nada por su cuenta. Lo que recuerda son tus archivos. Si borras la carpeta, se acabó el chef.

Esto se dice una sola vez, y en serio

Las alergias no se delegan

Tus alergias van en perfil.md y el prompt le prohíbe al chef proponer cualquier cosa que las toque. Eso reduce el riesgo y vale la pena hacerlo.

Y aun así: esto es un programa escribiendo texto, no un sistema de seguridad alimentaria. Lee siempre la etiqueta. Si en tu casa hay una alergia grave, esa decisión no se delega a un chatbot — ni a este ni a ninguno.

Y lo mismo sirve para cosas que no son comida

Quita la palabra «despensa» y lo que queda es un mecanismo general: cómo se le da a un agente un registro de cosas físicas que no tiene enfrente, y cómo se mantiene cierto durante meses.

El chef es el ejemplo más útil porque lo vas a probar esta semana y te vas a dar cuenta solo de si funciona. Pero las mismas cuatro reglas, el mismo archivo plano y la misma pregunta única se mueven casi sin cambios a:

  • El clóset: qué tienes, qué no te queda, qué combina con qué, y qué compraste y nunca usaste.
  • La caja de herramientas o el cuarto de materiales: lo que más se pierde y lo que más se compra dos veces.
  • El inventario de un negocio chico que todavía se lleva en la cabeza: el congelador de una cocina, el material de un taller, la bodega de una tiendita.
  • Cualquier cosa donde el problema no sea la falta de información, sino que la información vive en la memoria de alguien y se desfasa sola.

Para cerrar

Arranca con una foto, no con un plan

No hace falta llenar el perfil perfecto ni fotografiar la cocina entera. Haz la carpeta, pega el texto, tómale una foto al refrigerador abierto y escribe «compré». El chef te va a preguntar lo que le falte.

Y cuando en tres días el archivo diga que tienes huevos y no los tengas, no lo tomes como que no sirvió: dile que se acabaron y sigue. Ese intercambio de cuatro palabras es, literalmente, de lo que está hecho esto.

Guía de la comunidad

Esta guía es parte de la bóveda de la comunidad de tododeia.

La idea en una línea

Es la primera guía de la bóveda donde Claude no solo lee tus datos: los escribe, y tiene que mantenerlos ciertos durante semanas. Un inventario de tu cocina aguanta porque el chef distingue lo que vio de lo que supone, y porque el archivo lo puedes abrir y corregir tú.

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Cada cosa que termina aquí empieza como un video de un minuto. Si quieres verlas antes de que lleguen a la bóveda, ahí es.

@soyenriquerocha

Una última cosa, antes de armarlo

No empieces por el perfil perfecto. Haz la carpeta, pega el texto del chef, tómale una foto al refrigerador abierto y escribe «compré». Lo demás lo va a preguntar él, y la primera vez que te diga «se te muere el cilantro mañana, esto es lo que hace» vas a entender de qué se trata todo esto mejor que con cualquier explicación.